Viva el toreo

Viva el toreo, sí. Que hay que ser optimistas. Igual de optimistas que fuimos cuando la noticia de que había caído la cúpula de las ventas nos hizo pensar que realmente fue desmantelado el triunvirato de empresas que rigen los destinos de la principal plaza de España. Acto seguido, ese mismo optimismo nos llevó a pensar que los siguientes serían los cuñados. Pero ya parecía demasiado. Esa cúpula no cae ni con agua caliente.
Viva el toreo, hombre. A pesar de Simón Casas, que se vendió, a él mismo y a todo su elenco productivo, a la ya citada UTE. Es un personaje peculiar con alma de socialista: al igual que ellos, le encanta crear conceptos rimbombantes para después vaciarlos de contenido. En su fundación IDEAS, estas, se llevan repitiendo durante años.
Si ya se retrató cuando se dirigió a un aficionado con ese gesto feo que todos recordamos, con los carteles de Valencia se ha sacado una foto panorámica de sí mismo, a todo color. No vale de nada esconderse detrás del IVA, que está bien, pero no es suficiente cuando luego ofreces carteles outlet, no a mitad de precio, si no de baja calidad. Más bien producciones de Bollywood.
El mundo del toro, que es así de peculiar, no se puede hacer todo bien. Viva el toreo.
Viva el toreo, en intensidad y duración. Sobre todo en duración, pensarán los empresarios. Que viva durante muchos años para seguir aprovechándonos de la Tauromaquia como fuente de ingresos. Qué fácil sería ofrecer calidad, promocionar y obtener posteriormente los ingresos. Pero claro, sería lo normal e implicaría hacerlo bien. Acordaros que estamos hablando del mundo del toro. Pero viva el toreo.
Que viva el toreo, pero en intensidad, es propio de aficionados. De los que disfrutamos cada tarde con tan siquiera ver hacer el paseíllo. Aunque este disfrute intenso se consigue en pocas tardes, tanto por las características del propio espectáculo como las que definen al cártel empresarial. Es en la afición en quién ha recaído la responsabilidad de difundir todo lo que sentimos en una tarde de plena intensidad. No podemos fiarnos de aquellos que vienen con palabras bonitas ni con grandes producciones. Es el destino del aficionado, el de luchar por la Tauromaquia difundiéndola. El de gritar ¡Viva el toreo! pero a los cuatro vientos. El de demostrar que esto es un espectáculo vivo, fundamental. Sólo (chúpate esa, RAE) depende de nosotros. Ahora sí, viva el toreo.

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Fomento y renovación

Mucho se está hablando ultimamente de las medidas que se deberían llevar a cabo para adaptar la Fiesta a la coyuntura socio-económica que vivimos. Corren ríos de tinta y moderadores se afanan por controlar un debate que por desgracia solo surge de entre los aficionados. Dentro de estas medidas que se discuten la que está tomando un mayor relieve es la reducción de costes para que así el empresario pueda a su vez llevar a cabo una reducción del precio de la entrada que permita un aumento de afluencia de público.

Encuentro en esta medida una opción de urgencia. Que está bien. Pero de urgencia. La crisis ha pillado a contrapié a todo el entramado estructural de la Fiesta y como un tsunami ha barrido las endebles bases con las que todo estaba sujeto.

Aparte de taponar la sangría con la urgencia que requieren los daños, creo que es el momento de parar, templar y mandar. Pensar un segundo. Escoger la mejor opción dentro de la vorágine. Es el momento de empezar de cero, de aprovechar lo renqueante de la base y afianzar unos nuevos cimientos que permitan afrontar con tranquilidad los años venideros. Fomento y renovación, las palabras claves.

Fomento: No podemos dejar pasar esta oportunidad de inculcar la Tauromaquia entre el común de los mortales. La sociedad se aleja cada vez más de la tauromaquia y hay que intentar que no sea de manera irrevocable. No consiste en rebajar el precio de las entradas. Consiste en llevar a cabo todo tipo de actividades, actos, presentaciones (lo que quieran) para hacer que las personas se acerquen al toreo y que no les importe gastar su dinero en una entrada de toros.
V.gr: Vemos como en los últimos días la gente es capaz de gastar 80€ como entrada más barata para ver un partido de fútbol. Siendo el contexto socio-económico igual para todos los espéctaculos.

Por lo tanto, hay que crear la necesidad y la prioridad a las personas de que acudan a los toros, independientemente del precio que deban pagar por ello.

Renovación: No podemos permitir los aficionados, los que realmente nos desvivimos y disfrutamos con esto, que los encargados del espectáculo sean los mismos siempre. Y que hagan las cosas como siempre. Hay que abrir la ventana, que ya huele. Tenemos que hacer que los que crean el espectáculo no lo hagan mirando su beneficio si no el de todos. Se ha de trabajar durante todo el año en las ciudades y proporcionar medios, para su acercamiento, a quien no es aficionado. Es increíble que el empresario taurino no actúe como el resto de los empresarios no dedicados al ámbito taurino. Aunque suene obvio, para vender algo hay que publicitarlo. Pues parece que esto es impensable dentro de la mafia taurina, que se conforma con no hacer nada y luego quejarse de que la gente no acude a las plazas. ¿Como van a acudir si no se le ha dado promoción, fomento o publicidad?

La inercia nos ha llevado a una isla desierta en la que hay que empezar de nuevo. Es el momento de apuntalar el futuro, aunque haya que operar de urgencia al presente.

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Romanticismo

El toreo es romanticismo. O eso debería de ser. En el toreo está la magia. En el toreo, la parte más sombría de la tauromaquia, es donde se encuentra uno. O se pierde. El toreo, esa parte más oscura, pero por profunda. Esa parte más escondida, pero por valiosa. El toreo es la cámara del tesoro de la Tauromaquia. El lugar donde los sueños se hacen realidad. El lugar inescrutable, desconocido e inexpugnable, aún por mucho tiempo que se esté en él. Siempre sorprende. No hay mapa posible. Ni momento previsible. El toreo es el lugar de la ensoñación. Bienaventurados aquellos que son capaces de hallarlo. Privilegiados todos. Los demás nos tenemos que conformar con admirarlo desde la distancia. Porque para cruzar la línea que separa la Tauromaquia del toreo, para abrir las puertas que lo guardan, hace falta algo más que ser romántico. Y es por eso que hay que vivirlo con romanticismo.

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Ni chispa ni espadas

Hoy a la Quinta, que fue la primera de las Corridas Generales, le faltó lo que se esperaba de ella: algo de chispa.
Cuando el sexto dobló nos quedo una sensación extraña. ¿Hablaríamos de otra cosa si hubieran entrado las espadas? ¿La falta de chispa nos dejó sin emoción?. Ni una cosa ni la otra. A ellos no les entró el estoque pero tampoco hubo nada suficiente para trofeo y a los otros aún sin chispa, los hubo emocionantes.
El sexto fue paradigma de esto. Cárdeno salpicado al que Morenito lo entendió con las distancias en la segunda parte de la faena. Por esta razón dejo algún buen muletazo a izquierdas. Hubo momentos intensos y calentó algo al personal. Los cuatro intentos y el descabello desdibujaron el posible premio. Antes el otro Morenito la tomó por la derecha con la inercia de la distancia pero al segundo muletazo ya se quedaba corto. Palmas. En su primero, tercero de la tarde, solo pudo justificarse ante un toro soso, parado, y que pronto se orientó. Con genio la tomó siempre soltando la cara al final. Estocada baja y dos descabellos fueron el prólogo al silencio que recibió por su actuación. Pitos para el toro.
El toro que abrió la Feria rompió en el ruedo en un ambiente enrarecido por culpa de el alboroto de los pocos analfabetos que había fuera. Fue tan serio como bueno. Acudió bravo de largo al caballo. Con el capote Ferrera se había acoplado con el, dejando una buena media. Fue eso lo que le faltó en la muleta, acople. Por debajo dibujó series mientras el toro se entretenía en viajar planeando hocico por delante. La lentitud de su embestida hacía la emoción y dejaba en evidencia el barroquismo de Antonio. Pinchó. El cuarto, una lámina en cárdeno salpicado y coletero, también se movió de largo hacia el caballo desde mas allá de la segunda línea del tercio. Siempre inspirado con el capote Ferrera reinventó el tercio conjugando lidia y banderillas, arriesgó por dentro ante el serio ejemplar jugándosela donde falló en el primero. En la muleta el toro fue bueno pero no bravo. El torero entendió mejor sus embestidas llegando mucho al tendido. Cimentó su faena por la derecha donde tuvo emoción. Por la izquierda tuvo intensidad. Fue a menos y en la tercera tanda dijo basta. Pinchó de nuevo. Recibió un ovación cariñosa como computo final a su actuación con el mejor lote.
Gallo llegaba fuerte y con ambiente. Su saludo capotero tuvo vocación de bueno y quedó en mediocre cuando el toro metía todavía la cara hacia adelante. Luego galleó mejor llevándolo al caballo. Con la muleta no tuvo opción ante un animal que fue cárdeno oscuro que se quedaba corto y era soso. No hubo corazón en aquello ni cuando se dejó coger. Falló, por seguir la tónica general de la tarde, a espadas, y recogió palmas. Con el quinto, nada. Toro sin fuerzas como toda la corrida. Sin chispa como la ganadería. Y sin corazón como toda la tarde. Fue protestado y ni tan siquiera hubo ganas de devolverlo por una posible lesión. En la muleta con la derecha no pasó de digno Gallo, lo entendió al siempre orientado e hizo lo que le dejaron. Dos coladas en las postrimerías precipitaron los pinchazos y recogió silencio.

Todo quedó en interesante y en corrida de aficionado. Lo que se esperaba era la emoción de la casta y tuvimos la de la clase en dos buenos toros. Esto no maquilla la falta de corazón y de fuerza.

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Seis para seis

Illumbe quiere toros y hoy lo demostró. Con la plaza casi llena y con calor asfixiante rompió la tarde. Cariñosísima y emotiva la ovación a los seis, calentando aún más si cabe el ambiente.
Entre toros y toreros hubo de todo.
Juli es punto y a parte. Con el zapato tercero cimentó la faena por el lado derecho, mando y firmeza. Después de torear se arrimó como ninguno en terrenos de nadie. Le rozó la taleguilla hasta cinco o seis veces. La espada no entró y dejó pinchazo corto caído. Vuelta al ruedo de mucho peso. Figurón.
Talavante fantaseó con el último de Garcigrande que fue de mas a menos como toda la corrida. Con la derecha siempre. La cambió en una ocasión a la siniestra dejando el mejor natural de la tarde, que recordó al de hace cinco años en la Maestranza, con el toro más entero y en los mismos medios. Después de enseñar su nuevo repertorio lo mató bien y cortó oreja, cuando se dirigía al medio la ovación que le dedicaron ahogó los incipientes gritos de “Toros si”.
Padilla se encontró con el mejor toro de la tarde, que fue el primero. En los capotes ya se vislumbró su gran clase. En la muleta le faltó actitud de toro bravo para ser extraordinario. Cogió los vuelos y fue hasta el final. Al final le fallaron las fuerzas. Gran toro. Padilla aseado, le faltó corazón. Dejó estocada trasera pero entera y cayó la oreja.
Morante lo intentó con el pasado de quilos segundo. Se le cantó una y media verónica de trazo excelente. Después de una mala lidia el toro medio llegó a la muleta. Pegando gañafones lo sacó del tercio con mucha torería dejando un trincherazo cumbre. Por la derecha hubo dos muletazos y una colada. Eso valió más. Probó al natural y no mejoró, espada de verdad y mitin. Al primer descabello fue atronado el zahíno. Bronca.
Barrera se quedó inédito después de que el toro se partiera la mano derecha. Antes se lo paso por detrás cuando el toro se arrancó mientras brindaba ante el ay general.
Castella lidió con el más toro de los seis que hizo quinto. No estuvo a la altura de su buena condición con un mal planteamiento de faena. De allí para acá se lo estuvo pasando lejos mientras varias voces así lo recordaban. Pitos para él y aplausos para el toro en el arrastre. Más por fastidiar que por bueno.

La tarde nació con vocación de triunfal y se quedó en entretenida. El destino tiene preparado algo más a esta afición. Siendo optimistas ha sido un hasta luego, aunque siendo realistas, con el sabor del adiós. Esperemos que las cosas vayan por el cauce que deben y no se vuelva a producir un nuevo atropello contra la representanción cultural más universal. La Tauromaquia no es de nadie, sino para todos. Hasta el año que viene Donosti.

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