Ni chispa ni espadas

Hoy a la Quinta, que fue la primera de las Corridas Generales, le faltó lo que se esperaba de ella: algo de chispa.
Cuando el sexto dobló nos quedo una sensación extraña. ¿Hablaríamos de otra cosa si hubieran entrado las espadas? ¿La falta de chispa nos dejó sin emoción?. Ni una cosa ni la otra. A ellos no les entró el estoque pero tampoco hubo nada suficiente para trofeo y a los otros aún sin chispa, los hubo emocionantes.
El sexto fue paradigma de esto. Cárdeno salpicado al que Morenito lo entendió con las distancias en la segunda parte de la faena. Por esta razón dejo algún buen muletazo a izquierdas. Hubo momentos intensos y calentó algo al personal. Los cuatro intentos y el descabello desdibujaron el posible premio. Antes el otro Morenito la tomó por la derecha con la inercia de la distancia pero al segundo muletazo ya se quedaba corto. Palmas. En su primero, tercero de la tarde, solo pudo justificarse ante un toro soso, parado, y que pronto se orientó. Con genio la tomó siempre soltando la cara al final. Estocada baja y dos descabellos fueron el prólogo al silencio que recibió por su actuación. Pitos para el toro.
El toro que abrió la Feria rompió en el ruedo en un ambiente enrarecido por culpa de el alboroto de los pocos analfabetos que había fuera. Fue tan serio como bueno. Acudió bravo de largo al caballo. Con el capote Ferrera se había acoplado con el, dejando una buena media. Fue eso lo que le faltó en la muleta, acople. Por debajo dibujó series mientras el toro se entretenía en viajar planeando hocico por delante. La lentitud de su embestida hacía la emoción y dejaba en evidencia el barroquismo de Antonio. Pinchó. El cuarto, una lámina en cárdeno salpicado y coletero, también se movió de largo hacia el caballo desde mas allá de la segunda línea del tercio. Siempre inspirado con el capote Ferrera reinventó el tercio conjugando lidia y banderillas, arriesgó por dentro ante el serio ejemplar jugándosela donde falló en el primero. En la muleta el toro fue bueno pero no bravo. El torero entendió mejor sus embestidas llegando mucho al tendido. Cimentó su faena por la derecha donde tuvo emoción. Por la izquierda tuvo intensidad. Fue a menos y en la tercera tanda dijo basta. Pinchó de nuevo. Recibió un ovación cariñosa como computo final a su actuación con el mejor lote.
Gallo llegaba fuerte y con ambiente. Su saludo capotero tuvo vocación de bueno y quedó en mediocre cuando el toro metía todavía la cara hacia adelante. Luego galleó mejor llevándolo al caballo. Con la muleta no tuvo opción ante un animal que fue cárdeno oscuro que se quedaba corto y era soso. No hubo corazón en aquello ni cuando se dejó coger. Falló, por seguir la tónica general de la tarde, a espadas, y recogió palmas. Con el quinto, nada. Toro sin fuerzas como toda la corrida. Sin chispa como la ganadería. Y sin corazón como toda la tarde. Fue protestado y ni tan siquiera hubo ganas de devolverlo por una posible lesión. En la muleta con la derecha no pasó de digno Gallo, lo entendió al siempre orientado e hizo lo que le dejaron. Dos coladas en las postrimerías precipitaron los pinchazos y recogió silencio.

Todo quedó en interesante y en corrida de aficionado. Lo que se esperaba era la emoción de la casta y tuvimos la de la clase en dos buenos toros. Esto no maquilla la falta de corazón y de fuerza.

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