Seis para seis

Illumbe quiere toros y hoy lo demostró. Con la plaza casi llena y con calor asfixiante rompió la tarde. Cariñosísima y emotiva la ovación a los seis, calentando aún más si cabe el ambiente.
Entre toros y toreros hubo de todo.
Juli es punto y a parte. Con el zapato tercero cimentó la faena por el lado derecho, mando y firmeza. Después de torear se arrimó como ninguno en terrenos de nadie. Le rozó la taleguilla hasta cinco o seis veces. La espada no entró y dejó pinchazo corto caído. Vuelta al ruedo de mucho peso. Figurón.
Talavante fantaseó con el último de Garcigrande que fue de mas a menos como toda la corrida. Con la derecha siempre. La cambió en una ocasión a la siniestra dejando el mejor natural de la tarde, que recordó al de hace cinco años en la Maestranza, con el toro más entero y en los mismos medios. Después de enseñar su nuevo repertorio lo mató bien y cortó oreja, cuando se dirigía al medio la ovación que le dedicaron ahogó los incipientes gritos de “Toros si”.
Padilla se encontró con el mejor toro de la tarde, que fue el primero. En los capotes ya se vislumbró su gran clase. En la muleta le faltó actitud de toro bravo para ser extraordinario. Cogió los vuelos y fue hasta el final. Al final le fallaron las fuerzas. Gran toro. Padilla aseado, le faltó corazón. Dejó estocada trasera pero entera y cayó la oreja.
Morante lo intentó con el pasado de quilos segundo. Se le cantó una y media verónica de trazo excelente. Después de una mala lidia el toro medio llegó a la muleta. Pegando gañafones lo sacó del tercio con mucha torería dejando un trincherazo cumbre. Por la derecha hubo dos muletazos y una colada. Eso valió más. Probó al natural y no mejoró, espada de verdad y mitin. Al primer descabello fue atronado el zahíno. Bronca.
Barrera se quedó inédito después de que el toro se partiera la mano derecha. Antes se lo paso por detrás cuando el toro se arrancó mientras brindaba ante el ay general.
Castella lidió con el más toro de los seis que hizo quinto. No estuvo a la altura de su buena condición con un mal planteamiento de faena. De allí para acá se lo estuvo pasando lejos mientras varias voces así lo recordaban. Pitos para él y aplausos para el toro en el arrastre. Más por fastidiar que por bueno.

La tarde nació con vocación de triunfal y se quedó en entretenida. El destino tiene preparado algo más a esta afición. Siendo optimistas ha sido un hasta luego, aunque siendo realistas, con el sabor del adiós. Esperemos que las cosas vayan por el cauce que deben y no se vuelva a producir un nuevo atropello contra la representanción cultural más universal. La Tauromaquia no es de nadie, sino para todos. Hasta el año que viene Donosti.

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